El papel de las familias en la inclusión educativa
Hoy me voy a poner muy espeso, así que os aconsejo que si tenéis mucho sueño, no leáis esto. Allá va:
Hoy me gustaría hablar de las familias.
Las familias, decía un tal Broffenbrenner (un psicólogo estadounidense) constituyen uno de los microsistemas (muy resumidamente, Broffenbrenner defendía la teoría de sistemas, por la cual había diferentes ambientes que rodeaban al individuo y le influían de diferente forma) de cualquier individuo y es vital para su correcto desarrollo, al igual que el centro educativo.
Otro de los sistemas clave para el desarrollo del individuo según Broffenbrenner era el mesosistema, es decir, la conexión entre los diferentes microsistemas; Por lo que, a mi parecer, la familia y el centro educativo deben ir SIEMPRE todos a una.
Vale, esto como base, pero de lo que vengo a hablar básicamente es de qué papel creo que tiene la familia en el proceso de inclusión social y a qué tiene que enfrentarse en ese arduo y difícil camino:
-En primer lugar, es necesario aclarar que pienso que no la familia, sino la actitud de ésta es el agente más determinante en el proceso de inclusión social.
Si la familia muestra una actitud pasiva y/o derrotista ante el problema emergente, la inclusión social no se llevará a cabo, aún cuando el Estado o diversas instituciones sociales pongan algunas herramientas a su servicio. Por otro lado, también nos encontramos con las familias activas y que intentan buscar soluciones o que ya disponen de las herramientas necesarias y los recursos para encontrar esas instituciones y/o esas ayudas que les proporcionen respuesta a los diferentes problemas que acusan.
Pero creo que podemos encontrar otro tipo de familias: Las familias activas pero desinformadas y/o sin recursos; que son aquellas que, si bien tienen una actitud activa, no disponen de los recursos suficientes para poder dar respuesta al problema o no se les ha informado de las ayudas que diversas instituciones sociales pueden brindarles.
En cualquier caso, hay familias que, si bien, tienen una actitud luchadora y activa, no se les ponen las cosas fáciles para llevar a cabo una fructífera solución del problema.
En segundo lugar, pienso que también hay que ser muy consciente de las BARRERAS a las que sin duda se enfrenta una familia a la hora de llevar a cabo cualquier proceso de inclusión social, ya sea de un niño/a con TEA, TDAH, ASPERGER, etc.
Uno de los problemas más acuciantes en este tipo de situaciones es el apoyo y las adaptaciones que si bien, son demandadas por las familias, en ocasiones no se le prestan por carecer del DIAGNÓSTICO oficial, aunque el caso sea muy claro.
Por supuesto, esto no ocurre siempre, pero sí que es verdad que no es tan "raro" encontrarnos con la barrera del informe diagnóstico a la hora de implementar según qué adaptaciones. Un proceso de diagnóstico de cualquier trastorno de aprendizaje puede ser un camino largo, donde se gasta mucho tiempo. Tiempo que se pierde en que el niño/a reciba las ayudas pertinentes y que termina perjudicándole.
Otras barreras pueden ser el
desconocimiento del docente sobre la intervención en dicho trastorno; La falta de recursos en el centro educativo; La actitud del mismo centro hacia el problema y un millón de etcéteras más.
Y aparte creo que es importante recalcar la mirada que la sociedad tiene ante las
dificultades de los estudiantes que sufren algún trastorno de este tipo. Aclaro, depende de la dificultad que estemos analizando, pero frecuentemente la frase recurrente es: Es un niño despistado, mal educado, es el malo de la clase, etc. (En caso del TDAH), es raro, no tiene amigos, etc. (Trastornos de Espectro Autista) sobre todo en los primeros años de escolarización e incluso en los primeros años de la ESO, ¿Qué pasa con esto? Pues que a medida que vayan creciendo puede que se encuentren con situaciones de rechazo social o acoso, independientemente del trastorno mental o dificultad de aprendizaje que sea, al fin y al cabo, es el "rarito", el "tonto" o el inadaptado de la clase.
Y ya para acabar, sobre todo para los educadores que lean esto, os dejo una pregunta en el aire:
- ¿Creéis que tenemos centros educativos lo suficientemente preparados y docentes lo suficientemente formados para dar respuesta a las diversas problemáticas que pueden presentar las familias a nivel educativo?
Y por último, si algún familiar o alguien que se sienta identificado con estás problemáticas está leyendo esto solo me queda dejarle mi frase favorita para que no deje de luchar nunca:
-"Un mar en calma no hace buenos marineros"-
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