Ella le dijo que sí (Tercera Parte)
...-Hola Newton, ¿verdad? Soy Ariel. Creo que hemos coincidido en una alguna que otra barbacoa, ¿que tal estás?
En efecto, ese día, una amiga en común de ambos, había organizado una barbacoa y Newt había decidido ir, pero a regañadientes, pues tenía algo de trabajo pendiente y tampoco es que le apeteciese mucho salir. No obstante, después de quemar su timbre y casi echar la puerta de su casa abajo, accedió a ir.
-Si, ¡soy yo! y sí, tu cara me suena bastante, de hecho, creo que hemos hablado una o dos veces.
-Sí, puede ser. Bueno, ¿Como estás de... Bueno, ya sabes... De tu... hija? Quiero decir, que, ¿como lo llevas? Que supongo que bien, vamos, no digo que lo lleves bien, porque no es algo fácil, pero que el tiempo... - Dijo Ariel, con claros síntomas de estar al borde de un ataque de pánico al no saber cómo tratar el tema.
-Bueno, poco a poco- dijo Newton con claros síntomas de haber entendido la situación tan incómoda por la que estaba pasando Ariel y esbozando una sonrisa de despreocupación hacia ella.
Ese día se confirmó el cambio de Newt. Muy atrás quedaba ese Newt que intentaba sin éxito mostrarse alegre delante de sus amigos , sabiendo estos que todo eran sonrisas de plástico.
No, este Newt esbozaba sonrisas de oreja a oreja y eran sonrisas que ni el propio Duchenne habría podido conseguir imitar. Era un buen comienzo.
A lo largo de las semanas , coincidieron más veces. Charlaban, reían, se chinchaban, incluso se tiraban los tejos de manera amistosa y donde al principio, solo se veía una amistad inofensiva, se empezó a ver algo más.
Newt estaba algo confuso, eran de mundos totalmente diferentes y no veía nada claro ahí. Cuando pedía opinión a sus amigos, no aclaraba más sus dudas, pues unos apoyaban el tópico los ya sabidos polos opuestos, incluso que se complementaban de alguna manera pero otros sostenían que eso no iría a ninguna parte, que eran demasiado distintos.
¿Y si lo intentaba? Tampoco él veía una reciprocidad clara por parte de ella. Había algo, sí, pero no sabía hasta que punto era lo que pensaba él. No sabía dónde agarrarse, nada a que aferrarse que le asegurara que si se lanzaba al vacío encontraría un suelo en el que apoyarse.
Conforme los soles se iban y las lunas venían, él seguía en una profunda confusión, tanto, por parte de sus sentimientos, como de los suyos. Hasta otro día de barbacoa en el que, al menos , una de las partes se solucionaría.
Fue una mirada. El dijo algo (que a día de hoy no logra recordar que fue) y volteó su cabeza hacia ella. Y entonces fue cuando ... ¡pum!.
Ariel le devolvió una mirada que, literalmente, paró el tiempo. No sabría explicarlo con palabras, y creedme que lo ha intentado por todos los medios. Fue como si pudiera verla por dentro, como si no importase que día era ni que tiempo hacia fuera, como si solo existiese ella en la habitación. Fue algo que hacía mucho tiempo que no sentía. Fue lo mas bonito que había visto en meses. No importaba de que mundo era cada uno. Solo importaba esa mirada y entonces al menos él lo tuvo claro. No era solo una amistad. Había descubierto el Nuevo Mundo. Su Nuevo Mundo.
Desde ese momento , cada vez que pensaba en Ariel, no pensaba que fuese ella quien bautizase a las estrellas del cielo, parecía que era ella quien ponía las estrellas en el cielo. Una a una.
Lo iba a intentar. Le pediría salir. Era o todo o nada. Y ya había perdido suficiente como para que le frenase algo.
Así que , antes de una de las ya típicas quedadas entre todos sus amigos, la llamó y se citaron 20 minutos antes que todos. Le sobraban 18 minutos.
-Hola, ¿Que era eso tan urgente? Me tienes en ascuas.
-Hola A..A..riel- Cuando se ponía nervioso, Newton era propenso a tartamudear- Ve, verás, yo quería decirte que, bu, bueno, desde hace algún tiempo, yo, he visto co, cosas, y, bueno, no sé exactamente qué pasaría , pero... Bueno, yo... Me, me gustas. Y me gustaría tener algo más que una amistad con, contigo.... ¿Que me dices?
No sabría como reaccionaría, no atisbaba a descifrar sus gestos, su cara, ella estaba ahí, parada, sin nada que decir, con cara de póquer, sin ninguna expresión conocida. "Por favor, di algo, aunque sea que no, pero di algo YA" era lo único que alcanzaba a pensar Newt, cuya figura se alzaba profundamente temblorosa.
Y, ¿sabéis que? Ella dijo que sí.
En efecto, ese día, una amiga en común de ambos, había organizado una barbacoa y Newt había decidido ir, pero a regañadientes, pues tenía algo de trabajo pendiente y tampoco es que le apeteciese mucho salir. No obstante, después de quemar su timbre y casi echar la puerta de su casa abajo, accedió a ir.
-Si, ¡soy yo! y sí, tu cara me suena bastante, de hecho, creo que hemos hablado una o dos veces.
-Sí, puede ser. Bueno, ¿Como estás de... Bueno, ya sabes... De tu... hija? Quiero decir, que, ¿como lo llevas? Que supongo que bien, vamos, no digo que lo lleves bien, porque no es algo fácil, pero que el tiempo... - Dijo Ariel, con claros síntomas de estar al borde de un ataque de pánico al no saber cómo tratar el tema.
-Bueno, poco a poco- dijo Newton con claros síntomas de haber entendido la situación tan incómoda por la que estaba pasando Ariel y esbozando una sonrisa de despreocupación hacia ella.
Ese día se confirmó el cambio de Newt. Muy atrás quedaba ese Newt que intentaba sin éxito mostrarse alegre delante de sus amigos , sabiendo estos que todo eran sonrisas de plástico.
No, este Newt esbozaba sonrisas de oreja a oreja y eran sonrisas que ni el propio Duchenne habría podido conseguir imitar. Era un buen comienzo.
A lo largo de las semanas , coincidieron más veces. Charlaban, reían, se chinchaban, incluso se tiraban los tejos de manera amistosa y donde al principio, solo se veía una amistad inofensiva, se empezó a ver algo más.
Newt estaba algo confuso, eran de mundos totalmente diferentes y no veía nada claro ahí. Cuando pedía opinión a sus amigos, no aclaraba más sus dudas, pues unos apoyaban el tópico los ya sabidos polos opuestos, incluso que se complementaban de alguna manera pero otros sostenían que eso no iría a ninguna parte, que eran demasiado distintos.
¿Y si lo intentaba? Tampoco él veía una reciprocidad clara por parte de ella. Había algo, sí, pero no sabía hasta que punto era lo que pensaba él. No sabía dónde agarrarse, nada a que aferrarse que le asegurara que si se lanzaba al vacío encontraría un suelo en el que apoyarse.
Conforme los soles se iban y las lunas venían, él seguía en una profunda confusión, tanto, por parte de sus sentimientos, como de los suyos. Hasta otro día de barbacoa en el que, al menos , una de las partes se solucionaría.
Fue una mirada. El dijo algo (que a día de hoy no logra recordar que fue) y volteó su cabeza hacia ella. Y entonces fue cuando ... ¡pum!.
Ariel le devolvió una mirada que, literalmente, paró el tiempo. No sabría explicarlo con palabras, y creedme que lo ha intentado por todos los medios. Fue como si pudiera verla por dentro, como si no importase que día era ni que tiempo hacia fuera, como si solo existiese ella en la habitación. Fue algo que hacía mucho tiempo que no sentía. Fue lo mas bonito que había visto en meses. No importaba de que mundo era cada uno. Solo importaba esa mirada y entonces al menos él lo tuvo claro. No era solo una amistad. Había descubierto el Nuevo Mundo. Su Nuevo Mundo.
Desde ese momento , cada vez que pensaba en Ariel, no pensaba que fuese ella quien bautizase a las estrellas del cielo, parecía que era ella quien ponía las estrellas en el cielo. Una a una.
Lo iba a intentar. Le pediría salir. Era o todo o nada. Y ya había perdido suficiente como para que le frenase algo.
Así que , antes de una de las ya típicas quedadas entre todos sus amigos, la llamó y se citaron 20 minutos antes que todos. Le sobraban 18 minutos.
-Hola, ¿Que era eso tan urgente? Me tienes en ascuas.
-Hola A..A..riel- Cuando se ponía nervioso, Newton era propenso a tartamudear- Ve, verás, yo quería decirte que, bu, bueno, desde hace algún tiempo, yo, he visto co, cosas, y, bueno, no sé exactamente qué pasaría , pero... Bueno, yo... Me, me gustas. Y me gustaría tener algo más que una amistad con, contigo.... ¿Que me dices?
No sabría como reaccionaría, no atisbaba a descifrar sus gestos, su cara, ella estaba ahí, parada, sin nada que decir, con cara de póquer, sin ninguna expresión conocida. "Por favor, di algo, aunque sea que no, pero di algo YA" era lo único que alcanzaba a pensar Newt, cuya figura se alzaba profundamente temblorosa.
Y, ¿sabéis que? Ella dijo que sí.
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